viernes, 18 de julio de 2008

Viaje a Tokyo (1)

Hoy he llegado a Tokyo, al aeropuerto de Narita. Tras unas cuantas horas de avión (unas 15 o por ahí) y una pequeña parada en Charles de Gaulle para cambiar de avión, he llegado a Tokyo.

Lo primero que notas al bajar del avión, es un poco de inquietud. Cuando bajé, hacía calor. Eso no tiene nada de particular estando en julio, si no fuera porque hacía calor antes de las 7 de la mañana, que es cuando el vuelo ha llegado finalmente.

El resto del día, al menos, ha subido gradualmente. Aún así, para cuando he llegado al apartamento los vaqueros desteñían.

Cuando llegué a Narita, pensé: "Bueno, ahora a Shinjuku (un distrito céntrico de Tokyo) a coger la llave del apartamento, a dejar el equipaje, y a pasear un poco por el barrio a ver que hay"

Como decía Aníbal, "Me encanta que los planes salgan bien".
Del revés.

Cuando he llegado a Sakura House (lo que he hecho sin problemas, incluso expresándome en mi incipiente japonés con las personas a las que encontraba en el aeropuerto y en el servicio de trenes, me han atendido con mucha amabilidad, en inglés, y hemos hecho el papeleo, me han dicho las cosas que hay que mantener en el apartamento, etc. Y entonces ha dicho: "Hay unos papeles que faltan, pero que hasta después de las cuatro no vamos a tener. Pasa a esa hora, y ya acabamos todo. Mientras, puedes dejar aquí la maleta"

Eso está bien, porque la maleta pesa 15 kilos y es un poco pesada para llevar de paseo hasta las 4 de la tarde. En especial porque eran las diez de la mañana y eso significa 6 horas. Así que he dejado la maleta ahí, y he cogido la mochila. Con los papeles, el ordenador, transformador, una guía de Japón... Resumiento, unos 6-7 kilos.

Así que allá que voy, de aventuras en Tokyo. Me pongo a pasear por la zona, y cuando llevo un rato me paro a tomarme una botella de té negro frío (que amargo, por Diox) y a mirar la guía, que ya que la llevo está bien echarle un vistazo y ver qué cosas turísticas hay por Shinjuku.

En eso que se me acerca Juliana, una chica rumana que, como no sabe japonés, le ha parecido buena idea preguntarle a ese gaijin sentado en las escaleras. Así que, como es más entretenido ver una ciudad cuando se son dos (y así además practicaba inglés), hemos estado viendo el parque central de Shinjuku (muy bonito, en serio) y algunos edificios emblemáticos de la zona.

El edificio metropolitano de Tokyo, junto con el motivo de que no sea fotógrafo profesional


Otros edificios con formas interesantes. Como el que parece un cohete espacial

¿Veis el rollo renacimiento griego? Pues es un karaoke

Unas cascadas en el parque central de Shinjuku

Una muestra de cómo estaba el cielo deseando llover

Entre eso y pasear por el distrito, se han hecho las dos de la tarde, así que ella se ha ido a entrar en su hotel, y yo a buscar algo para comer.

Y ya que se trata de comer, qué mejor para inaugurar una estancia en Tokyo que comer una bandeja de sushi. En el sitio en el que he estado el chef lo preparaba delante de ti (tampoco es que haya mucho que preparar en pescado crudo, pero es un detalle) Muy bueno.

Para cuando he acabado, eran las tres de la tarde pasadas. A esas alturas yo había dormido las pocas horas que dormí cuando me acosté en Madrid y me levanté antes de las cinco para ducharme, desayunar y demás antes del vuelo. Así que entre llevar más de 24 horas despierto y el calor que hacía (además hoy ha sido un día húmedo, ha llovido y todo), estaba tan molido que me he ido otra vez a Sakura House, y me he sentado en una silla a esperar que fueran las cuatro y tuvieran los papeles.

Finalmente se ha acabado el tema firmas y recontrafirmas, y me he ido al metro de Tokyo. La verdad es que sólo he visto la estación de Shinjuku, pero es como un laberinto. Dicen que incluso a veces los japoneses se pierden, así que he preguntado si estaba en el camino correcto a los guardias de seguridad, a otros pasajeros y demás. sumimasen ga a cascoporro. "Sumimasen ga" viene a ser "Disculpe un momento", para llamar la atención a la persona a la que quieras hablar de forma educada.

Al final he llegado sin problemas (aparte del cansancio y que me dolía la cabeza) a la estación de Umegaoka. Y entonces es cuando ha empezado la coña.

En Sakura House me dieron un plano con la situación de la casita (es un edificio de dos plantas con varios apartamentos como el mío) que era bastante sencillo. Desde la estación, coges una calle entre una droguería y una tienda de sushi y la sigues hasta que llegues a un parquín, luego a la derecha hasta que llegues a Yamanochi Heights (el nombre de otro edificio) y a partir de ahí se supone que era sólo doblar un par de esquinas y ahí estaba la mía.

Bueno, pues no había manera. Preguntaba a gente por la calle, la dirección, y al final acabé preguntando a un hombre mayor que, como dudaba, le preguntó a un chico que, por el aspecto, acababa de salir del instituto. Y entonces los dos se pusieron a acompañarme a ver si encontrábamos el apartamento. Como ya estaba con el chaval, que tenía más energía, el hombre mayor se fue a atender sus negocios. Y el chaval se quedó ahí, conmigo, hasta que encontró el apartamento. Le di las gracias y se fue tranquilamente. Habíamos estado entre media hora y una entera buscando el apartamento, y parecía no darle importancia.

Así que ahí estaba, en el apartamento, a las 7 de la tarde, con sueño, cansancio, dolor de cabeza...

Saqué las cosas de la maleta, me di una ducha, y como nuevo, así que aproveché para salir y conseguir algo para cenar mientras encendía el ordenador y me ponía a hacer esto y a responder emails.

En fin, mañana más.
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