miércoles, 23 de julio de 2008

Viaje a Japón (Nikko, otra vez)

Como la vez anterior no fui a la zona de los templos (la verdad es que el tiempo no acompañaba demasiado), hoy he vuelto a Nikko. En la zona de los templos están las tumbas de Tokugawa Ieyasu y su nieto, Tokugawa Iemitsu. Ieyasu fue el primer Shogun del shogunato Tokugawa, el anterior a Meiji, considerado el hombre que unificó Japón.

Los templos de esta zona tienen inspiración china, lo que se nota principalmente en la decoración, muy abundante, y también en algunas cosas del estilo. La verdad es que, mientras paseaba por aquí, no podía evitar recordar las visitas que hicimos en China a la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo, etc.

Al acercarse a la entrada, podemos ver una pagoda de cinco plantas. Esta pagoda no tiene cimientos, pero en su interior hay un mástil en plan péndulo que le permite mantenerse en pie cuando hay terremotos.

Nada más entrar por la decorada puerta de Tôshô gû (el templo budista, en el que está enterrado Tokugawa Ieyasu), vemos que, al igual que otros ejemplos tanto chinos como japoneses, no es un único edificio sino un conjunto de ellos.


En uno de los primeros, un establo donde vive un caballo albino, aparece el relieve de los tres monos sabios famosos, los de no ver, no oír, no hablar. Hay una interpretación que dice que se refiere a maldades (no ver maldades, no oír maldades, no decir maldades), pero también hay otros que dicen que en realidad son manifestaciones de miedo.

En este templo hay una talla famosa de un gato durmiendo

La tumba de Ieyasu está en lo alto de unas escaleras, que tienen su gracia, como podéis ver en la foto.

Allí vemos un par de leones, parecidos a los chinos. Sin embargo, los leones chinos están jugando, el macho con una pelota y la hembra con un cachorro, mientras que éstos sólo vigilan.

Edificios de la tumba
En la siguiente foto, la grulla está de pie sobre una tortuga. En China también vimos cosas parecidas, que eran pebeteros de incienso, para purificar el ambiente.

Como podéis ver, el entorno de estos templos es impresionante. Estos árboles pueden llevar ahí generaciones, y ahí seguirán, indiferentes a los humanos... Da un poco que pensar, ¿no?

Como ya dije, la tumba de Tokugawa Iemitsu estaba cerca. Iemitsu, nieto de Ieyasu, fue el tercer Shogun Tokugawa y el hombre que inició el aislamiento de Japón respecto al resto del mundo. Ya de paso, prohibió el cristianismo. Personalmente pienso que tuvo que ver con las enseñanzas de los jesuitas, de sólo a Dios (olvidaos de los ancestros, del shintoísmo, del budismo, del emperador...) y de obediencia al Papa (socavando más aún la autoridad del emperador)
El caso es que por un motivo u otro, cerró Japón a la influencia extranjera.

Como vemos en estas fotos, su tumba, aunque menos recargada que la de su abuelo, también tiene inspiraciones chinas y un paisaje magnífico.


Los que me conocéis sabéis que soy aficionado a las artes marciales, espadas y demás. En Taiyûin, donde está la tumba de Iemitsu, encontré esta hoja, digo yo que de nodaichi. Realmente es impresionante, porque mide al menos un palmo más que yo. No es que yo sea muy alto, pero imaginarme a un japonés de principios del XVII manejando una espada como esta, de unos dos metros de largo, me impresiona.

Para acabar la visita a Nikko, como ya eran las tres de la tarde, hice otra visita a Hippari Dako, donde comí la vez anterior. De nuevo, recomiendo a todos el sitio. Además, me reconocieron y me invitaron a sandía, que la verdad es que con el calor que hacía, se agradece. Muy amables, la verdad.

En fin, un abrazo.
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