lunes, 29 de septiembre de 2008

Llegada a Corea

Llegamos el 29 de septiembre al aeropuerto internacional de Incheon tras un viaje que se hizo corto gracias a la compañía (éramos cuatro becarios los que íbamos juntos desde Amsterdam) y a que dormimos la mayor parte del viaje.
En Amsterdam precisamente cogí las primeras fotos de curiosidades que ví en el aeropuerto. La primera, este proyector de DVD y iPod en forma de R2-D2. Costaba unos 2700€, pero hacerle la foto era gratis. Os imagináis tener vuestro propio R2 para tocar la música de vuestro iPod y proyectar vuestros DVD en una pantalla?


Aquí unos sillones que me parecieron originales. Nada más que reseñar.


Y aquí algo que me sorprendió: un desfibrilador en medio del aeropuerto. Y yo pensando que estas cosas deberían llevarlas los médicos que vienen cuando le pasa algo a alguien, y no estar ahí para cualquiera que se líe la manta a la cabeza.


En Amsterdam cogimos el vuelo a Seúl, habiéndonos reunido ya cuatro de los cinco becarios que somos. En el avión, sin embargo, cada uno iba en un asiento, dos por un lado (que ya habíamos quedado en Madrid para el check in) y otros dos repartidos por el avión. Ya había visto todas las películas que pusieron, así que hice lo mismo que Pablo, el compañero que iba conmigo, y me puse a dormir. Entre eso y un rato de charla en la escalera (sí, el avión era de los de dos pisos, pero no nos dejaron subir a 1ª)

Unas diez horas y pico después llegábamos a Seúl, cogimos las maletas sin problemas en bastante poco tiempo, y luego nos fuimos en un taxi-furgoneta hasta la oficina, donde conocimos a parte del equipo con el que trabajaremos los próximos meses y a casi todos los becarios a los que sustituiremos dentro de tres.

Tiempo después fuimos yendo cada uno a su casa de acogida, conocienco a su familia coreana, etc. Hay de todo, uno va con un chico de casi 30 años, su hermano mayor y el padre de ambos, otro, con una universitaria coreana. La mía es un padre (profesor de coreano, eso es suerte), una madre (ama de casa), su hijo de 16 (estudiante de instituto) y su hija (de 15 años, estudiando en Bangkok), cuya habitación ocuparé yo en estos meses.

Acabo de cenar con mis anfitriones coreanos, y me da la impresión de que incluso ellos usan el sabor neutro del arroz para contrarrestar el picor del resto de la comida. Dicen que te acostumbras a ello, pero de momento voy a ir poco a poco. Les he dicho incluso que en España no solemos cenar tanto (y la verdad es que había un montón de comida, pero era más el sabor que otra cosa lo que me hace contenerme)
Si bien el picor de la comida parece ser omnipresente (tanto la comida del avión como la que me han ofrecido mis anfitriones es picante), tal como dicen las guías, hay algo que no parece ser tan cierto, y es que el tráfico es caótico. No es mucho peor que en Madrid. Lo que me pregunto es si eso es bueno para Corea, o malo para Madrid.

Mañana empezamos las clases de coreano en la Universidad Yonsei. Los demás alumnos, la mayoría de los cuales nos han dicho que es oriental, llevan tres días de ventaja. Cuando los becarios actuales se han enterado, su reacción ha sido decir “Estáis jodidos”
El idioma va a ser un tema importante, porque supuestamente los padres de mi familia hablan inglés, y hasta yo lo hablo mejor.

He paseado un poco por la zona, para ver dónde está la Yonsei y demás, y ya pondré fotos. Creo que serán más sorprendentes las de la salida de las alumnas de la universidad femenina de Ewha, que está al lado, y que parecía una riada de universitarias.

De momento, a ver qué tal van las clases de mañana, a intentar estudiar todo el coreano que pueda en estos tres meses, y prepararme para la vida en emancipado que llegará en enero.
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