viernes, 3 de octubre de 2008

Historias

Hace unos días vi en el metro a una pareja hablando. Bueno, lo de pareja es algo que no sé, es sólo la impresión que me dio. La chica tenía los ojos enrojecidos y húmedos, ambos tenían cara de sentir cierta aprensión, cierta tensión.
A veces veo gente y me pregunto qué hay en sus vidas, porqué tienen la expresión que tienen.
Volviendo a casa encontré el polo opuesto, una pareja, esta vez despidiéndose. La mirada que se dirigieron mientras el metro se alejaba, especialmente la que dirigía la chica (que era la que estaba dentro del vagón, como yo) me hizo sonreír.

En momentos así me doy cuenta de que hay historias por todos lados. Con tanta abundancia, a veces puedes pensar que la tuya no tiene tanta importancia, que por todos lados hay historias parecidas y quizá haya otra como la tuya, en otro país, con otros protagonistas…
Y a veces lo que piensas es que este mundo es maravilloso. Que es maravilloso que haya personas sintiendo cariño, amor… Sé que algunos no creen en el amor, y es difícil hacerlo. Los cuentos de hadas y las películas se quedan muchas veces en historias que aún no han terminado. El príncipe y la princesa se casan, y se acaba la historia. El chico consigue a la chica, y se acaba la película. Seguirán descubriendo cómo son uno y otro, conociéndose, seguirán cambiando, puede que lleguen las discusiones, puede que no. Puede que sus sentimientos cambien, que se enfríen, que se calmen... Puede que un día se apaguen y piensen “¿Qué hacemos juntos?”
No se sabe cómo acaban las historias que aún no han terminado (y eso probablemente sea para bien), pero creo que a veces ver que otros viven cosas parecidas, aunque no sean eternas, aunque no duren para siempre, a veces ver esas historias puede ser un poco inspirador. Consolar, en cierto modo. Es como si mereciera la pena vivir sólo porque otras personas viven historias parecidas. Quizá eso también ayude a la esperanza, quizá disimulada incluso de uno mismo, de vivir un día algo parecido, de volver a experimentar esa sensación.

Después de todo, si otros lo encuentran… ¿Por qué no?
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