viernes, 8 de agosto de 2008

Paseo por Shibuya

Hoy he estado paseando por Shibuya. Shibuya parece un barrio para jóvenes y adolescentes. Hay muchas tiendas, centros comerciales, cafeterías, McDonalds, etc, con muchos colores y mucha información sensorial. Ginza también era un barrio comercial, pero si tuviera que explicar la diferencia, sería que Ginza parece más "de clase alta", de más pasta y más edad.
El famoso cruce de Shibuya
El cruce de Shibuya: pues no hay gente...
La verdad es que en plan cultural o turístico no ha habido nada. He visitado algunas tiendas, pero cuando miras discos, libros y mangas en un idioma que apenas dominas, acabas guiándote por las imágenes para echar un vistazo más detenido a algo. Por eso esta entrada es bastante corta, porque tampoco hay mucha diferencia con salir por un barrio comercial de la ciudad en que cada uno esté, y mirar las cosas de pasada.

Lo que sí voy a hacer, es contaros la historia de Hachikô: En los años veinte había un profesor que vivía cerca de la estación de Shibuya. Este profesor tenía un perro de raza Akita que se llamaba Hachikô. Cada tarde, Hachikô iba a la estación a esperar a su dueño. Después de que éste muriera en 1925, el perro siguió yendo cada tarde a esperarle hasta que murió, once años más tarde.
Los vecinos construyeron una estatua en su memoria, en honor a su fidelidad.

Es una historia un poco conmovedora ¿no? Bueno, a mí me lo parece.

Bueno, para quitar esa lagrimilla, voy a poneros un anuncio que me ha resultado gracioso. Estaba en unas vallas de construcción, en la calle

La chica es guapa, pero la cara de los críos es todo un poema XD

Nada más por hoy. Me doy cuenta de que ya me van quedando pocos días de estar por aquí, pero al menos he visto la mayoría de las cosas que pretendía ver en este viaje. Aún queda mucho que hacer en Japón, claro, pero paciencia, un puente cada vez, que habrá más viajes.
Cualquiera que me escuchara pensaría que me voy mañana ¡no! ¡aún no! Me queda cosa de una semana aún, pero ya con el día de la partida acercándose, preparado para llevarme de vuelta a la vida habitual de trabajo, y pensando en "tengo que limpiar el apartamento, tengo que ver si compro alguna cosa, tengo que enviar equipaje por correo para que me quepa todo en la maleta..." ¡que estrés! :P

Bueno, ahora sí que sí. Un abrazo.
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