jueves, 7 de agosto de 2008

Paseando por Odaiba, Ginza y Akasaka

El primer sitio al que he ido es a Odaiba, en la zona de la bahía. Allí está el Museo de las Ciencias Emergentes, que me ha parecido bastante interesante, especialmente la zona de nanotecnología y la de robótica. En la primera explicaban algunas bases de las máquinas de tamaño microscópico, cómo fabricarlas, cómo hacer que funcionen, etc. En la de robótica, lo más interesante me ha parecido la explicación sobre la levitación magnética. No me voy a poner a explicarla ni aquí ni ahora, pero he visto pequeños vehículos de demostración en el museo, y realmente flotan sobre la base (una lámina de un material conductor)

Después del museo he ido a pasear un rato por Odaiba, que según la guía es terreno que se ha ganado al mar. Es decir, que donde antes había mar, ahora hay centros comerciales, museos, suelo, árboles...
Estas fotos son de Odaiba




Después de pasear un rato por ahí, me he vuelto hacia el centro, en particular a la zona de Ginza. Ginza es como un barrio comercial. Parece que no viviera nadie allí, sólo alguna oficina, y muchas tiendas y centros comerciales por todos sitios. Tiene algunos puntos interesantes, como el edificio Sony, en donde se pueden ver (e incluso probar) algunas de las novedades. Tenían puestas unas imágenes submarinas en unos televisores del famoso HP ready... Como si fuera una ventana. Una ventana especialmente limpia y clara.


Pero al fin y al cabo, son principalmente comercios, así que he ido paseando hacia la zona de Hibiya, al oeste, y luego hacia Asakusa. Allí, como ya he visto otras veces en Tokyo, a un lado de la calle hay edificios de oficinas y tiendas, y al otro, un parque como este

Paseando, paseando, he llegado hasta la torre de Tokyo. Su diseño está basado en el de la Torre Eiffel, pero la de Tokyo es algo más alta. Sin embargo, también es más ligera, debido a las mejoras tecnológicas que ha habido en la industria del acero entre 1889, cuando se construyó la torre Eiffel y 1958, que se hizo la de Tokyo.

Tras hacer algo de tiempo (ya había leído que las mejores vistas son las nocturnas), subí a la plataforma de observación, 150 metros sobre el suelo. Hay otra plataforma más alta, pero lo cierto es que se veía bien.



Lo pillé atardeciendo, así que pude comparar las vistas diurnas (que son impresionantes, es un mar de edificios por todos lados hasta donde llega la vista) y las primeras nocturnas. Creo que este es un buen sitio para ir con una chica y disfrutar esas vistas. Hay mucha gente, porque todo el mundo lo sabe y es un punto turístico, pero a pesar de eso, tiene su encanto.

Así acaba otro día más en Japón.
Publicar un comentario