martes, 14 de octubre de 2008

¡Cómo pasa el tiempo! ¿Quince meses ya?

Pues en realidad no. Finalmente sólo han sido dos semanas las que he tardado en ver que teno más motivos para estar en Madrid que en Seúl. Motivos personales, motivos profesionales... No voy a discutir los personales, pero creo que sí debo hablar de los profesionales para no asustar innecesariamente a futuros aspirantes a becarios ICEX.
En Seúl la dotación de este año es jugosa, 34000€ anuales, y los precios no son muy diferentes de los de Madrid, sino que las diferencias son para ventaja de los seulitas. Además, coincide que el won ha estado devaluándose, con lo que los mismos euros rentan más.
Para aumentar la ventaja económica, los primeros tres meses el ICEX paga el alojamiento con una familia coreana y, tanto en mi caso como en el de los demás compañeros con los que llegué, son muy hospitalarios, muy amables y muy atentos.
Todos, periodista, inversiones, comercio exterior, tecnológico e informático, todos tenemos un curso intensivo de coreano de tres meses. Cuatro horas diarias de clase en la universidad Yonsei, una de las más importantes de Seúl (su lema es "The First and the Best", toda una declaración de principios) ¿Qué implica recibir clase en una universidad? Que te lo curras más porque no te comparas sólo con tus compañeros becarios sino con el resto de los alumnos, que haces migas con el resto de los alumnos y acabas comunicándote con ellos intercambiando el coreano, español, inglés, japonés y probablemente casi cualquier otro idioma que conozcas (en nuestra clase, aparte de la americana y los japoneses, los había que hablaban ruso, portugués, vietnamita y noruego)
El curso da para bastante si te lo tomas con un poco de seriedad y le dedicas tiempo después de las clases. Además, el coreano sólo usa su alfabeto, a diferencia del chino o el japonés, que usan ideogramas y pictogramas, y la gramática es sencilla, por lo que hemos visto hasta ahora, yo diría que más sencilla aún que la del japonés.
En cuanto a los compañeros becarios, aunque vengamos de distintos trasfondos, todos somos jóvenes a los que le gusta viajar, así que eso, unido a que sois recién llegados a una ciudad nueva y todos sabéis (más ignoráis que sabéis) lo mismo, os une y hace que surja una amistad entre vosotros con bastante rapidez.

Todo bueno ¿verdad? Entonces, ¿por qué lo dejo? Pues en cuanto a la parte profesional, porque lo que me gusta de la informática es el desarrollo y este trabajo se orienta más a sistemas. Está bien abrir conocimientos, pero me he dado cuenta de que me conviene más tener un segundo año de experiencia en desarrollo que un año de coreano. Además, como es una beca de formación, no cuenta como trabajo. Eso significa no paro, no cotizar a la seguridad social, no vida laboral...

Si os dais cuenta, la mayoría de las ventajas que he mencionado para quedarme en Seúl son motivos de crecimiento personal, pero en Madrid también me esperan otros caminos de desarrollo personal. Sin embargo, eso entra en los motivos personales que dije que no explicaría ;)

En el próximo post colgaré una entrevista que hice ayer a un nuevo amigo de Seúl, Christian Ruiz. De momento, a cuidarse. Salvo que posteé en vacaciones futuras, este es mi último post desde Seúl (que escribo en el aeropuerto)
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