lunes, 5 de enero de 2009

The Spirit y otras adaptaciones de cómics


Estaba comentando un post de Nana y, qué raro en mí (;D), me he ido por las ramas, así que es una excusa para postear.

Ha salido al cine la peli de Spirit (bueno, hace tiempo ya) y parece que las críticas no son muy buenas. Tampoco era de esperar que lo fueran. Por mi parte, la veré en la tele si no tengo nada mejor que hacer. No es que no me guste Frank Miller, es más, me gustó Sin City, me gustó (aunque menos) 300... Pero me gustaron porque me gustaban los cómics y las películas que hizo eran exactamente eso. Los cómics de Spirit también me gustan, aunque sea principalmente por el estilo de dibujo (el argumento no es tan nuevo, sorprendente, épico, trágico ni nada), pero da la impresión de que Miller hubiera cogido su Sin City y le hubiera añadido un nuevo personaje que se hace llamar "The Spirit", y eso...

Algunos dirán que lo importante es el fondo, y no la forma. Bueno, si miras un cuadro, ¿no es importante la forma? Es más ¿Qué fondo tiene? La elección del tema. En un cómic hay una historia, un desarrollo de personajes... sí, pero también hay una imagen mental. Y cuanto menor sea el impacto de la historia y de los personajes en el lector, más importancia tiene el estilo, la imagen.
Las temáticas de Spirit estaban llenas de gánsteres, mujeres manipuladoras, algún policía, el amigo del bueno, el comisario... Son arquetipos en historias tipo, lo más original de todo era el estilo de dibujo, que siendo semicaricaturesco sí resultaba efectista y curiosamente equilibrado. Así que lo que queda, despojado de esa imagen, es sólo una palabra.

Por otro lado, aún con las carencias que puede tener Frank Miller en cuanto a técnica de dibujo (y las tiene), Sin City, llena de negros que disimulan esas carencias y dan un ambiente consistente a las imágenes y la historia, transmite algo completamente distinto. Spirit era el buen chico, el que se pasa al lado del secretismo para pillar a los malos sin las trabas legales de la policía, pero que lo que hacía era encontrar a los culpables y dejarlos luego en la comisaría. No había dilemas morales, no había una ignorancia/desprecio por la ley o el sistema legal, no era un mundo en el que no podías fiarte del sistema, sino uno en donde están los malos, están los buenos, y las leyes que restringen a los buenas son aprovechadas por los malos. Y ahí está Spirit, dispuesto a luchar y dejarse la piel por el bien común, etc.
En Sin City no hay buenos. Nadie confía en la policía (y aparece un único policía honrado entre todos los cómics que hizo, que además es acusado y condenado) Los "heroes" no hacen las cosas por los demás, sino por sí mismos. "Es mi pareja", "Es mi amigo", "No me da la gana y punto". Algunos lo hacen sólo porque les apetece o porque se les cruzan los cables. No puedes poner esas historias en un dibujo de líneas con rellenos blancos porque no pega. Igual que no pega poner a Samuel L. Jackson a hacer de pobre víctima indefensa mártir, o a Bill Pullman como presidente de USA.
Y del mismo modo no puedes poner un ambiente lleno de oscuridad y sombras para contar historias de buenos abnegados por el bien común, porque no pega.

En cuanto a la cuestión de la imagen, es algo de lo que se ha pasado olímpicamente en algunas películas, algunas recientes. Un par de ejemplos: Catwoman y Daredevil.

Empecemos con Catwoman, que pisa menos. También es un personaje que estaba menos desarrollado, pero bueno. El personaje es blanco. Es una mujer blanca. Me gusta Halle Berry, hay películas donde lo hace bien y otras (como Monsters Ball) en donde resulta conmovedora, pero no tendría sentido que hiciera de Catwoman si no hubiera sido porque era la actriz de moda en aquel momento.
Catwoman tampoco tenía poderes. De hecho, en Gotham, no hay poderes. Precisamente en el hecho de que sean humanos (puede que sean humanos extraordinarios pero son humanos) le da más fuerza porque les acerca a la realidad de los lectores, que tampoco tienen poderes, aunque puedan identificarse con sus sentimientos.

Y ahora Daredevil. Tenemos la historia de un abogado pelirrojo de ojos azules al que interpreta un actor de pelo y ojos castaños. ¿Tanto costaba teñirle el pelo y ponerle lentillas? Al actor de Harry Potter no le pudieron poner lentillas y lo que hicieron fue retocarlo por ordenador para que sus ojos encajaran con cómo se le describe en el libro.
Sin embargo, la mayor patada de la película al cómic es la elección de Kingpin. Michael Clarke Duncan. Hola, tengo noticias, Kingpin es un blanco calvo y gordo. Tiene mucho músculo bajo toda la grasa, pero sigue siendo un blanco calvo, gordo, grande y fuerte. Al menos Clarke Duncan llevaba la cabeza afeitada. Comentando esto me dijeron que "es que ¿dónde van a encontrar a alguien tan grande?" Vamos a ver, no estamos en los tiempos de Willow, en los que no tenías más remedio que buscar actores enanos (o con acondroplasia, para los políticamente correctos y los que quieran ser precisos) para que hicieran de enanos. Elijah Wood tiene una altura normal y consiguen que le llegue por la cintura a Ian McKellen. Medios, hay. Ganas de contratar a alguien aunque no encaje con el personaje, también. Me pregunto cuándo veremos una película sobre Malcom X protagonizada por DiCaprio...

Ya que estamos, voy a hablar bien de una adaptación, y son las películas de Batman. La mayoría de las que han hecho no me han gustado por lo mismo por lo que no me gustaban los cómics de Batman (después de leer los de Marvel) y es que todo es muy bonito... Los buenos son muy buenos, los malos son muy malos, y cada uno es lo que es porque sí. Tienes a Batman que actúa disfrazado pero está considerado un héroe, a Superman que los únicos que le tienen miedo son los malos, a Robin, a Linterna Verde, a Wonder Woman... a Lobo, que es un bastardo simplemente porque sí. Los que tienen poderes los usan sin problemas ni contraindicaciones, ni sociales ni personales ni físicas.
Y luego tienes Marvel. Dejando aparte al Capitán América y algunos otros personajes (principalmente los que personifican dioses), los personajes suelen tener más rasgos humanos. Iron man cae en el alcoholismo dos veces, los de la Patrulla X son temidos y (por tanto) odiados por las personas normales, que los consideran una amenaza (normal, ¿cómo vas a confiar en que un tipo que puede dominar tu mente y luego hacer que lo olvides no está haciendo eso?) y esas personas normales tienen motivos para esas opiniones. Gata Sombra no puede controlar su intangibilidad sin esfuerzos que le dan dolores de cabeza, Cíclope no puede mirar a nadie sin unas gafas protectoras, Pícara no puede tocar a nadie sin dañarle, Rondador no puede salir a la calle sin que le confundan con un diablo... Todos tienen problemas, igual que las personas que los leen, y eso les da fuerza.
Por ese mismo motivo, por esa fuerza y ese lazo con la realidad de los lectores, me gustan The Kingdom Comes (DC, pero nada maniqueísta) y las últimas dos películas de Batman (¡Dilemas morales! ¡Héroes considerados criminales!)

No todo el arte tiene que ser fondo, ni forma, ni siquiera ambos, pero sí tiene que poder conectar con las personas. No con todas, sólo con algunas de ellas, pero conectar, transmitir algo, aunque sólo sea una imagen agradable (o desagradable, pero que no sea neutra)
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