lunes, 13 de agosto de 2007

Decisiones

Las decisiones que tomamos a veces parecen parte del destino ¿verdad? Cuando pienso sobre ello, me da por pensar que en realidad el destino no es más que las múltiples causas que nos llevan a decidir algo. Hay niños que nacen más despiertos que otros, más despistados, más valientes, más cobardes... Es la semilla de la persona. A partir de ahí, van desarrollándose, les pasan cosas, y la personalidad que tienen en ese momento les hacen tomarse las cosas de un modo u otro, lo que cambia la personalidad que tenían de un modo u otro. Para cuando llega el momento de tomar una decisión, la toman de acuerdo con su personalidad, con cómo son en el momento de tomarla, y las consecuencias que ello tenga volverán a cambiarles, afectando a futuras decisiones.

No todas las causas están dentro de uno mismo, claro. A veces estás afectado por las decisiones que toman otros (según sus propias personalidades, vivencias, etc), pero también hubo causas para que esos otros estuvieran allí. ¿Entendéis a qué me refiero? Cuando empiezas a pensar así, la vida parece una enorme red de puntos en movimiento, con roces entre sí, con trayectorias distintas y con tantas causas que es inaprensible para una mente humana (al menos para la mía) el detectar todas esas causas por cada una. Sin embargo, el saber que es así, es como empezar a mirar algo por un microscopio, un papel, por ejemplo, y ver las fibras que lo forman, el brillo irisado que tienen, y luego darse cuenta de que ese brillo irisado que ves por el microscopio, cuando lo ves desde lejos (con tus ojos normales) como lo ves es blanco. Sabes que lo ves blanco porque esa luz de distintos colores que emite cada fibra se combina para formar luz blanca y es esa luz la que llega a tus ojos. Por mucho que pienses que en realidad ese color blanco lo forman un montón de colores distintos (ninguno de los cuales es blanco) lo cierto es que a ti, en tu día a día, te basta con saber que ese papel está en blanco y puedes escribir algo en él. Lo mismo ocurre con las causas de las decisiones en la vida. En el día a día lo que te importa es que algunas dependen de ti y otras no.

En cuanto a eso, las que no dependen de ti, pues bueno, no dependen de ti al fin y al cabo. Tienes que actuar sobre las que dependen de ti, porque ellas son las que van a formar tu vida (y afectarán a las vidas de los demás) La responsabilidad de decidir es tuya, y si te dejas llevar por los demás, es decisión tuya el vivir con las decisiones de otros. Parece que nunca se acaba la responsabilidad sobre la propia vida ¿verdad? En realidad es algo más fácil que eso, y más difícil también. Tienes que saber ver la situación en la que estás, descubrir qué es lo que no te gusta, lo que quieres cambiar, encontrar formas de cambiarlo, escoger una de esas formas, llevarla a la práctica y saber que vas a tener que vivir (sufrir, disfrutar) las consecuencias de esa decisión, de ese cambio en tu vida. Y ni siquiera es tan fácil como esperar o buscar una ocasión de cambiar lo que no te gusta en tu vida, porque hay cosas que no tienen ocasión para que la busques o la encuentres. Tienes que crearla. O la ocasión es cada momento de tu vida, si quieres verlo así.

Y luego están las decisiones que tomaste demasiado tarde, las decisiones que te equivocaste al tomar y las decisiones que exigen tiempo y paciencia. Éstas, por ejemplo, puede ser tan simple como el dinero. Si me permitís que me ponga a mí mismo como ejemplo, cobro menos de lo que me gustaría (qué sorpresa, como todos ;) ), pero soy consciente de que es así porque prácticamente acabo de empezar a trabajar en lo mío, en informática y como licenciado. Tengo que acumular tiempo de experiencia antes de que alguien esté dispuesto a pagarme más. Hay que aceptar cosas así en la vida.

Otras decisiones las tomaste y te equivocaste. Si tomaste una mala decisión y descubriste que era mala cuando te enteraste de nuevos datos que antes no conocías, entonces deja de considerarla una decisión errónea. No tenías esa información, no tenías modo de tomar la decisión correcta en el momento en que lo hiciste porque no tenías todos los datos. (Los motivos por los que no los tenías podían estar o no bajo tu control o ser producto de otras decisiones tuyas, eso es algo que podéis analizar vosotros y para cada caso) Con decisión errónea me refiero a esas decisiones que tomaste sin pensar, decisiones que no tenían objetivo. La mayoría de la gente con la que he hablado que fuma, y que lamenta haber empezado a fumar, dice que empezó porque alguien le ofreció una vez y dijo "sí, por qué no" y luego se fueron aficionando. Como la primera raya de coca (según me han contado, personalmente paso más de drogas duras que de tabaco y blandas. Salvo el alcohol, que unas cervecitas de vez en cuando...), la primera la disfrutas. Si no fuera agradable no habría tanta gente enganchada. Y parece que no ha pasado nada, así que sigues. Y al final te das cuenta de que todo lo que decían de lo malo que tiene la cocaína es cierto. A alguna gente no le importa llegado ese punto, a otros sí.

Todavía no he hablado de las decisiones que tomaste demasiado tarde. Esto es distinto de perder una oportunidad por decidir demasiado tarde que debías (querías) aprovecharla. Estoy hablando de decisiones que cambian tu vida, de decisiones que sabías que querías tomar pero no lo hiciste por cobardía, nervios, excusas, lo que sea, pero que no tomaste hasta más tarde en tu vida. Y esa tardanza hizo que perdieras oportunidades, que tengas momentos a la espalda que pienses ¿y si en aquel momento hubiera sido más como ahora y menos como entonces? Las cosas podrían haber resultado distintas, podría ser más feliz, etc. Creo que esas son las que puedes tener más derecho a lamentar, porque sabías qué era lo que querías, sabías cómo hacerlo y tenías los medios. Y a veces es demasiado tarde para tratar de buscar las oportunidades que desaparecieron por ese lapso de tomar ánimos para cambiar. Y hay que aceptarlo, aunque sé que es duro. En cuanto a esto, yo mismo he cambiado en los últimos años. Pues ojalá hubiera cambiado antes, cuando veía a Estrella (si la recordáis, hablaba de ella en "Nostalgia") a menudo en lugar de encuentros casuales y fugaces como ahora.

Recuerdo que hace unos años, cuando tenía que cambiar pero no me atrevía a romper con todo lo que era en ese momento, no me atrevía a confesarme oficialmente que había estado actuando de forma equivocada tantos años, cuando aún estaba "cogiendo ánimos para el cambio", fuimos con el colegio a Doñana (Un lugar precioso, por cierto, se lo recomiendo a todos los que les guste la naturaleza) En aquel momento era otra chica la que ocupaba principalmente mis pensamientos (casualmente una que era segura de sí misma, agresiva, etc, todo lo que yo era, pero al contrario) El caso es que al final de aquella convivencia había cuadernitos de notas, intercambio de firmas, etc. Estrella (que también estaba en el mismo grupo que yo, como su chico de aquel momento) escribió en el mío "Para un futuro poeta famoso de una gran admiradora" En aquel momento yo mismo no me consideraba más de un pobre intento de escritor, y probablemente jamás me vaya a considerar mejor en ese aspecto (he estado siete años sacándome mi carrera y me gusta lo suficiente el trabajo como para vivir de él en lugar de intentar sobrevivir como escritor) En cualquier caso, la opinión que yo mismo pudiera tener de lo que escribía no importa para que aún hoy lea esa firma y me emocione tanto como entonces. Decididamente, ojalá hubiera cambiado antes. Tendré que acostumbrarme al hecho de que cambié tarde y recordarlo para mis futuras decisiones.
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