lunes, 8 de diciembre de 2008

Amar por amar

Cartas en el océano - amar por amar
Amar sin reservas y sin miedo es complicado. Todos nos ilusionamos. Todos pensamos "esta vez sí". Todos nos equivocamos.

Y cada vez que nos equivocamos pesa un poco más. Cada vez que pensamos "esta vez sí" es más fuerte la voz que dice, irónica "no es la primera vez que oigo eso". La ilusión lleva consigo el miedo. El miedo a estar equivocado. A haber confundido atracción con amor, amistad con amor, echar de menos a alguien con amarle... Y llegas a pensar que las ilusiones sólo valen para que sientas que pierdas algo que ni siquiera has llegado a tener.

Así que das pasos cada vez más pequeños. Cada vez te aseguras más. Y, como dijo alguien, el que no deje nada al azar hará pocas cosas mal, pero hará muy pocas cosas. Igual nosotros avanzamos cada vez más lentamente, cada vez con más cuidado para no dañar de nuevo nuestro corazón con los sentimientos de pérdida. Para evitar darle más fuerza a ese demonio que dice “no es la primera vez que oigo eso”, que te susurra cada vez que echas de menos el abrazar a alguien por la noche, el sentir vuestras manos juntas, vuestros labios tocándose, vuestro aliento acariciándose durante el sueño...
Y ese demonio siempre está ahí, esperando en los rincones oscuros de la habitación, preparado para susurrarte cuando estás sólo y sólo tú puedes oírle. Preparado para convencerte de la inutilidad de creer en el amor, en que algún día conocerás a alguien, en que un día dirás “esta vez sí” y será verdad.
Intenta que decidas que la última vez que pensaste “esta vez sí” no está en el futuro, sino en el pasado. Intenta que pienses “ya no me engañan más”, y des por hecho que cualquiera que muestre atracción hacia ti sólo intenta engañarte.

Amar por amar...
Todos amamos por algo.
Por ejemplo, para sentir amor a cambio.
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